El fervor del trapense aislado del mundo (…) La reserva natural de Pierre Godet –no fue ni será nunca un arribista–le ha dibujado un itinerario de caracol, desde el exterior hasta su centro: Nueva York, Bruselas, Le Havre, Dieppe, Cherbourg, Nueva York y Le Havre... Habrá que esperar hasta 1982 para encontrarlo finalmente solo en Rouen, sobre los cimacios de la galería Rollin. Pierre Godet es un pintor fauvista entre los que más pero sin amansar. Sin embargo, su audaz paleta, el enfrentamiento de los tonos que le impone el motivo y que se niega a suavizar, le mantienen cerca (…) de Van Gogh, Marquet (…), Derain, Vlaminck, Van Dongen… incluso del francés de la Costa Azul, Raoul Dufy, en lo que se refiere a su preocupación por el encuadre, o de Alechinski, en lo que se refiere a su sed de lirismo. (…) (…) Para él, pintar es una necesidad, una obsesión" continua, alimentada por la exigencia de la sinceridad que se levanta sin cesar contra las rutinas, las zancadillas, la indecisión. Cada lienzo encarna el nuevo adversario de su combate solidario que empuña como un luchador bajo frío o calor. (…) En Pierre Godet aparece el fervor del trapense aislado del mundo para estrechar mejor al universo real entre sus brazos.
Daniel FLEURY, Crítico de arte